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RESULTADOS DE LA BUSQUEDA
EL JUICIO DE AMPARO INDIRECTO EN LA ETAPA PROBATORIA
  • Ignacio Pérez Colín
El juicio de amparo, desde su creación —por su trascendencia en nuestro sistema jurídico—, ha merecido que distinguidos tratadistas de enorme prestigio —como los doctores Ignacio Burgoa Orihuela y Héctor Fix-Zamudio, y el maestro Alfonso Noriega Cantú, por mencionar algunos— aporten obras trascendentales a la doctrina mexicana e internacional sobre el estudio de dicha figura, las cuales constituyen una base doctrinal en el tema; estas obras se pueden calificar como paradigmáticas en el estudio y evolución de esa figura. No obstante las grandes aportaciones que nos han brindado sus obras, en el ámbito jurídico no contamos con un análisis y estudio específico, tanto del derecho probatorio como de la etapa probatoria, en particular sobre el juicio de ampro indirecto. En ese sentido, resulta necesario e imprescindible contar con la aportación de un estudio o análisis doctrinario que aborde el tema relativo a los medios de prueba, así como a la etapa probatoria de dicha figura, debido —entre otros factores— a las dudas, inquietudes e interrogantes surgidas en la práctica forense y la dogmática de la sustanciación de los procesos o juicios de amparo, atentas a la generalidad, vaguedad e imprecisión que permea en las disposiciones legales que regulan esta etapa de dicho proceso, así como a su interpretación y aplicación individualizada. La presente obra tiene el objetivo de analizar los temas que integran la fase probatoria en el juicio de amparo indirecto, con una metodología adecuada, que permita estudiar, en principio, los aspectos generales de las teorías del derecho probatorio, en cuanto a la definición de lo que procesalmente se entiende por prueba, su objeto dentro del proceso, clasificación de los medios probatorios admitidos en el amparo, etapas en las que se divide y por las que deben transitar los medios de prueba en un proceso jurisdiccional y, de manera muy particular, cómo se deben ir presentando y desarrollando dichas etapas dentro del procedimiento de la trascendente figura del amparo. Así, pues, esta obra busca aportar, primero, doctrina sobre la prueba y los medios de prueba en general; y, segundo, aplicar la teoría general de la prueba a la etapa probatoria en el juicio de amparo indirecto, abordando temas específicos como los principios aplicables a los medios de prueba permitidos, plazo y requerimientos para su ofrecimiento, admisión y desahogo conforme a la naturaleza de la litis materia del amparo, buscando aportar más y mejores elementos técnicojurídicos por las partes, de manera que les permitan una mayor eficacia en el objetivo de la etapa, para demostrar y acreditar sus pretensiones frente a la resolución de la controversia que emita el órgano jurisdiccional.
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TÉCNICAS Y ESTRATEGIAS DE LA ARGUMENTACIÓN JURÍDICA EN EL SISTEMA PROCESAL ACUSATORIO
  • Rubén Pacheco Inclán
Alegar, según la Real Academia Española (RAE), es traer, citar a favor de una proposición algún hecho, dicho o ejemplo;1 argumentar, según el mismo esquema lexicográfico, es aducir, alegar, dar argumentos, disputar, impugnar una opinión ajena, dotar de demostraciones una historia. Todas estas definiciones y algunas otras más no citadas participan de un principio fundamental consistente en esa pretensión de estudio ordenado, dogmático de reglas y estrategias lógicas (técnicas y tácticas) para el razonamiento metódico e inferencial correcto, que tiene por objeto el convencimiento a través del lenguaje, lo que ha sido considerado un arte desde épocas remotas. El debate procura alcanzar objetivos concretos: convencer, disuadir, persuadir, intimidar y posicionar, mediante un sistema de articulaciones verbales o escritas, congruentes y ordenadas que, a través de la oralidad, no sólo comunican, sino que pretenden un fin y éste es alcanzado en la mente de los escuchas. Desde tiempos remotos, grandes polemistas han sobresalido en la historia por el impacto causado a través del poder de sus argumentos, quienes han hecho cimbrar las más sólidas creencias sociales, culturales y religiosas, arrebatando —en diversos momentos— a la razón su credibilidad, mediante tesis racionales convincentes, destruyendo verdades añejas y dogmas que, hasta ese entonces, eran indiscutibles, y desarrollando nuevos paradigmas dialécticos. Baste recordar a Jesús de Nazaret, quien, según los textos bíblicos, se caracterizó por ser un extraordinario orador, por su elocuencia que iluminaba los conglomerados humanos a través de sus parábolas argumentativas, mismas que siguen siendo motivo de análisis y aprendizaje. Otro significativo ejemplo son los grandes sofistas de los periodos presocrático y helenista, cómo olvidar a los máximos exponentes del convencimiento en la grandeza griega: Gorgias y su Elogio a Helena o la Defensa de Palámédes; Sócrates y los discursos racionales derivados de la mayéutica, presentados por su alumno Platón en Diálogos; o Aristóteles y su obra Retórica; y más adelante, Santo Tomás y las cinco vías causalistas de la Suma teológica. Todos ellos dejaron clara muestra del poder de la argumentación, que, mediante razones suficientes, lograron alcanzar al interlocutor, convirtiéndolo en un elemento de su objetivo. Hoy, en la práctica jurídica, estas teorías —y muchas otras— han retomado vigencia debido a la influencia de la implementación del sistema de justicia con tendencia adversarial, garantista y en el que prima la oralidad, introducida en toda América a principios de siglo XXI. Además, en atención a esta necesidad, se han recuperado todas las teorías dialecto-constructivas del recorrido histórico argumentativo, desarrollando un neoconceptualismo pragmático de la argumentación y, más concretamente, de la argumentación jurídica que, en este modelo, tiene una alta preeminencia en la oralidad.
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JURISPRUDENCIA Y CONTROL CONSTITUCIONAL EN MÉXICO
  • Francisco Rubén Quiñónez Huízar
La jurisprudencia, como parte de la malla curricular de los estudiantes de licenciatura, es poco común; su estudio se deja a los cursos de posgrado. Los tópicos que se relacionan con la jurisprudencia son muchos y poco explorados en la formación académica, sobre todo de pregrado. La pretensión de este texto es convertirse en un libro de referencia. En la primera parte de esta obra, se abordan los diversos significados del término jurisprudencia y se estudian los orígenes de esta figura, desde la antigua Roma, durante la Edad Media y hasta la manera en cómo se configuró un concepto propio en México; asimismo, se analizan los tipos de creación jurisprudencial, así como los órganos encargados de generarla. Para la segunda parte del trabajo, se aborda el enfoque sobre el control constitucional y su relación con la jurisprudencia. El control constitucional es un tema de relevancia y actualidad, debido a los significados que se han dado desde la reforma constitucional de 2011, que reforzó la interpretación jurisdiccional mediante el establecimiento de nuevos postulados, con base en normas de derechos humanos. En ese sentido, la jurisprudencia ha tenido un papel primordial en este cambio paradigmático, al grado de constituirse en la norma interpretativa más importante del sistema judicial.
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UN VISTAZO A LA FIGURA DEL ASESOR JURÍDICO DE LA VÍCTIMA
  • Mario Mendoza Tovar
Si bien es cierto que muchos juristas han escrito sobre el tema del Nuevo Sistema de Justicia Penal de corte Acusatorio y Oral en México, poco se ha dicho sobre los operadores dentro del mismo. Fue mi deseo observar la figura del Asesor Jurídico de la Víctima, ya que al ser un abogado postulante y litigante he observado una serie de desaciertos alrededor de dicha figura jurídica, los cuales pondré de manifiesto dentro del contenido del libro. Más allá de la postura de cualquier jurista o abogado, es mi deseo acercarme a los diversos grupos de abogados, ya sean postulantes o litigantes, principiantes o experimentados, con el único afán de reflexionar sobre esta figura, puesto que forma parte del día a día de toda la comunidad jurista y en particular de los abogados litigantes y, sin ser tan ambicioso de los resultados que se obtengan con esta lectura, la única intención será la reflexión realizada por cada uno de los lectores así como poner de manifiesto el actuar y la importancia del Asesor Jurídico de la Víctima dentro del nuevo sistema de justicia penal en México. Al emitirse la Ley General de Víctimas en el año 2013, al realizarse las reformas a la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos del 18 de junio de 2008, al contar con un nuevo sistema de justicia penal de corte acusatorio y oral y con el Código Nacional de Procedimientos Penales, dentro de las cuales nace la figura del Asesor Jurídico como parte del proceso, es necesario entrar al estudio de esta figura jurídica ya que tendrá una relevancia mayúscula frente al nuevo sistema de justicia penal y es innovadora para el apoyo jurídico a las víctimas u ofendidos.
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LOS ROSTROS DE LA EXPLOTACIÓN SEXUAL COMERCIAL DE NIÑOS, NIÑAS Y ADOLESCENTES...
  • Flaminio Edgar Ruiz Echeverría
  • Nallely Lizeth Dueñas Moncada
De gran valía resulta la presentación de esta obra, para la colectividad jurídica en particular y la comunidad en general. El autor analiza de manera pormenorizada cada una de las formas o modalidades de la explotación sexual comercial de niños, niñas y adolescentes en el contexto de grave violación a los derechos humanos y de la infancia, cuando son tratados como objeto sexual y comercial por las redes nacionales y transnacionales en una práctica delictiva que termina por degradar y amenazar su integridad física y psicosocial. Destaca, también, la forma en que los tratantes seleccionan el perfil de sus víctimas de conformidad a la situación de riesgo o de exclusión, de su pertenencia a estratos con predominio de desventajas socioeconómicas o pertenencia a minorías étnicas, comunidades desplazadas, grupos marginados de la sociedad o golpeados por la violencia física y emocional. Una mezcla mesurada de normas nacionales, Tratados Internacionales y jurisprudencia selecta que encauzan a la protección de los derechos humanos y que el gobierno colombiano incorpora en su legislación a través de las leyes que confirman y ratifican su compromiso con la prevención, divulgación, garantía y, claro está, en el restablecimiento de los derechos de los niños, niñas y adolescentes. Mezcla que se combina en forma ostensible con la referencia de citas bíblicas ajustadas a los temas de pornografía infantil, trata de personas, esclavitud y abuso sexual en plexo con la casuística y el derecho comparado.
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LA ORALIDAD Y EL TESTIGO PERITO
  • Flaminio Edgar Ruiz Echeverría
En el arte de comunicarnos unos con otros no basta con tener un cúmulo de buenas ideas, sino que, además, resulta indispensable manejar con habilidad y maestría la voz. Desde los tiempos de la antigüedad, la historia registra el ejemplo de grandes hombres que gracias a una palabra fluida y clara condujeron a sus pueblos a empresas colosales. Es así que una voz aguda molesta, una tenue lo mismo, una voz ronca o chillona igualmente, una voz grave inquieta; una entonación horizontal resulta monótona y una oralidad fragmentada pierde coherencia. El manejo adecuado de la voz se convierte así en un arte que, para quienes lo ejecutan, al igual que los pintores o escritores, debe ser pulido, trabajado esmeradamente y con elevado profesionalismo. Todo ello, nos lleva a reflexionar en la importancia y preparación que deben tener quienes se enfrentan a una audiencia de verbalización de acusación, a una preparatoria, a un juicio oral. Juicio oral que de no ser adecuadamente planificado puede prestarse a disímiles interpretaciones como a un rotundo fracaso. Es costumbre insuperable que los abogados se presenten a las audiencias pre anotadas sin preparar el tema que defenderán y debatirán, lo cual, se ve reflejado cuando le aducen a otro defensor que se demore en su intervención, que cuánto tiempo invertirá en su argumentación, que proponga una nulidad, que solicite un aplazamiento por llegar hasta ahora a esa instancia, et sic de coeteris. De tal suerte, la comunicación entre los seres humanos es muy compleja, pues es más que hacer simples comentarios o escucharlos. Todos nos comunicamos en más de un nivel al mismo tiempo, v.gr., en las palabras (habladas) o en el lenguaje articulado (emitimos un mensaje que debe ser comprendido, captado e interpretado adecuadamente, de lo contrario no habrá comunicación) y en el tono de voz, con los gestos y la postura física del otro. Por ende, la comunicación, el diálogo o conversación es el medio que usamos los interlocutores para establecer una relación. La usamos para intercambiar ideas con nuestros congéneres, para exponer nuestros íntimos sentimientos de calor humano, de hostilidad, de nobleza, de insatisfacción o incluso de agresión. En resumen, la oralidad es la forma suprema de la comunicación según Francisco Garzón Céspedes. Téngase en cuenta también que la comunicación no es sólo verbal, existe también la comunicación sin palabras o no verbal. Muchas veces la parte más importante y persuasiva de la comunicación es la no verbal; gestos, expresiones faciales, postura. Así las cosas, habrá que mantener constante comunicación con el cliente, testigos, partes, intervinientes y juez. Paradigma que será imposible de cumplir si no desarrollamos habilidades para lograr el objetivo que se requiere, el cual es, la comunicación efectiva. Se debe perfeccionar la capacidad de comunicación oral para conseguir óptimos resultados. Resultados que se logran a través de claves y herramientas que permitan detectar las debilidades y fortalezas en la expresión oral tanto en público, como interpersonalmente. Comunicación certera cuya práctica se adelanta en la figura del testigo experto, tal como se concibe en el derecho de los Estados Unidos de América, (no en el sentido de ser testigo-perito al mismo tiempo como lo contempla el artículo 370.4 de la Ley de Enjuiciamiento Civil Española), es decir, aquella persona con conocimiento o habilidad especial y reconocida en algún tema sobre el cual deba testificar en un juicio de carácter oral; conocimiento o experiencia no predicable frente a cualquier otra persona, sólo de ese testigo experto, precisamente, por su condición de perito forense que emite una opinión basada en su área de maestría. El mecanismo visible es el interrogatorio cruzado, donde se interroga, en primera instancia, la parte que ofreció el testimonio como prueba (denominado interrogatorio directo) y, en segunda instancia, quien no solicitó esa testimonial formula preguntas al testigo en forma de contrainterrogatorio, haciéndose extensivo de la misma manera al redirecto o, dicho en distintas palabras, la oportunidad que se le da a quien intervino en el interrogatorio directo de agotar una tanda de preguntas dirigidas a la aclaración de los puntos debatidos en el contrainterrogatorio. Se culminará siempre, si así se desea, con la intervención de la parte adversa si considera oportuno clarificar las respuestas dadas en el interrogatorio redirecto, sujetándose a las pautas del contrainterrogatorio tal como lo ordena la normativa 391 del Código de Procedimiento Penal.
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CÓDIGO NACIONAL DE PROCEDIMIENTOS PENALES 2a. ed
  • Manuel Valadez Díaz
El sistema acusatorio mexicano ha mostrado significativos avances desde la publicación, el 5 de febrero de 2014, del Código Nacional de Procedimientos Penales, pues es el documento que ha cristalizado la reforma constitucional en materia de seguridad y justicia del año 2008. El Código Nacional de Procedimientos Penales ha logrado armonizar las prácticas, reglas y actos procesales de los juicios orales en México, porque todos los esfuerzos de sus operadores en su práctica diaria, su interpretación jurisprudencial por los tribunales de amparo y la labor de la doctrina, se han centrado en lograr su correcta interpretación a los casos penales que diariamente se estudian en nuestro país. De tal suerte, el conocimiento correcto del Código Nacional de Procedimientos Penales se ha vuelto una importante necesidad para cualquier persona que quiera intervenir con éxito en el sistema acusatorio mexicano, lo que implica no solamente el dominio de las reglas que lo integran, sino el adecuado conocimiento de la naturaleza jurídica de las figuras e institutos procesales que lo conforman, de los derechos que la asisten a cada una de las partes en el proceso, así como de los criterios que la jurisprudencia nacional e interamericana ha generado para su explicación. Desde esa óptica es que se elabora esta obra, renovada totalmente en esta segunda edición, pues no solamente abarca las reformas más actuales que se han realizado al Código Nacional de Procedimientos Penales, sino que se abordan los temas nacionales que están en debate actualmente sobre el sistema acusatorio, así como una renovada explicación sobre las respuestas que desde la práctica, la doctrina y la jurisprudencia se puede dar a los problemas con que diariamente se enfrenta el operador del derecho, ello con el ánimo de que sea una herramienta útil para el lector, con independencia del rol que desempeñe.
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